EL CONTACTO CON LA NATURALEZA: UN REGALO IMPRESCINDIBLE

“Estar en contacto con la naturaleza debería ser un derecho fundamental de la infancia en nuestras sociedades”

Heike Freire

Podemos defender la idea de la importancia que tiene el contacto con la naturaleza a edades tempranas por muchos motivos, como haremos a continuación,  pero si miramos a un niño en plena naturaleza y lo observamos detenidamente, con nuestros ojos y oídos bien abiertos, no hacen falta teorías para darse cuenta de que la conexión que sienten es muy fuerte y natural. Como afirma Heike Freire en su libro Educar en verdeDesde muy temprana edad los niños se sienten estrechamente vinculados con la naturaleza”. Vínculo que se vive con un gran interés y que se manifiesta mediante una curiosidad natural por los animales, las plantas, la arena, el agua, las piedras…

Muchos son los autores y las autoras que defienden la importancia de este vínculo para que los niños y las niñas puedan aprender de la naturaleza. Debemos propiciar un acercamiento real, para que los aprendizajes se lleven a cabo a través de la sensorialidad y de forma manipulativa: respirando, tocando, oliendo, escuchando y, en definitiva “viviendo” la naturaleza que nos rodea y de la que somos parte.

 

“Ninguna descripción, ninguna ilustración de cualquier libro puede sustituir a la contemplación de los árboles reales y de toda la vida que los rodea en un bosque real”

Rius

Hay diversos estudios que han comparado el bienestar y el nivel de salud de las niñas y niños en lugares con mayor o menor vegetación en sus proximidades, como el llevado a cabo a principios de este siglo por Faber, A., Kuo, F. y Sullivan, W. (2002), cuyos resultados demostraron que las personas que tenían árboles y vegetación cerca, obtuvieron mejores resultados que las que no lo tenían en lo que a salud y bienestar se refiere.

Otros estudios van más allá y demuestran que la naturaleza actúa como reductora o moderadora del estrés infantil, siendo el trabajo más relevante el de Wells, N. y Evans, G. (2003). Estos investigadores tomaron como muestra a unos niños y niñas de las zonas rurales de Nueva York para ver qué efectos producía en sus vidas el tener cercana la naturaleza. El resultado de esto fue que el estrés que padecían aquéllos que tenían la naturaleza cerca era menor que aquéllos que no vivían rodeados de naturaleza, es decir, ésta les servía como apoyo en los momentos en los que tenían que enfrentarse a situaciones estresantes.

Como bien dice David Elkind, experto en psicología del desarrollo, “Los niños necesitan dominar el lenguaje de las cosas antes que el de las palabras”. Permitir que los niños y las niñas disfruten, jueguen y experimenten con elementos naturales y en movimiento, contribuye a un desarrollo saludable y aumenta su fortaleza física y emocional, apreciando su sentido de independencia y sus capacidades.

Al estar en contacto con el entorno natural, los niños y las niñas se desarrollan de manera plena a todos los niveles: físico, cognitivo, socio-afectivo, social y emocional, pues la naturaleza es una fuente inagotable de estímulos, que favorece y refuerza los procesos de aprendizaje propios.

De hecho, siguiendo a Calvo-Muñoz, Freire o Wells podemos destacar varios argumentos que mantienen los beneficios que provoca el hecho de estar expuestos a ambientes naturales:

  • Promueve el desarrollo sensorio-motor, el movimiento, el juego espontáneo y creativo y la sociabilidad.
  • Favorece el desarrollo y la coordinación entre los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino, mejorando así la resistencia contra enfermedades.
  • Potencia los procesos de aprendizaje: la atención es un mecanismo esencial para el aprendizaje y los niños sienten una curiosidad innata por explorar el mundo.

La naturaleza, pues, ofrece una rica variedad de experiencias sensoriales y, cuanto más ayudemos a los niños y niñas a ejercitar el movimiento y los sentidos en las primeras edades, mejores habilidades cognitivas desarrollarán después.

Llegados a este punto, creo que tenemos claro que el contacto con la naturaleza es algo imprescindible para el correcto desarrollo integral de los niños y niñas. Y si ese contacto con el entorno natural lo ofrecemos en forma de paseos y excursiones en familia, se convierte en un regalo y un momento idóneo de aprendizajes y disfrute.

Podemos aprovechar para hacer un álbum de la naturaleza, en el que reflejemos nuestras experiencias, recolectando pequeños tesoros que encontremos. En él podemos ir guardando elementos como flores y hojas secas, pequeñas piedrecitas, palitos, dibujos de los bichos que hayamos visto o incluso fotos de nuestros paseos.

En casa cada vez que vamos al campo, hacemos una pequeña muestra y los peques la fotografían. ¡Les encanta hacer fotos! …y a nosotras ver su mirada, descubrir los detalles en los que se fijan, lo que quieren enseñar. En otro post tenemos que hablar de la fotografía para niños y niñas, otra experiencia realmente divertida.

 

Otro recurso que seguro que les encanta es jugar a ser exploradores y exploradoras, o detectives que tienen que encontrar una serie de elementos que propongamos antes de salir de casa. Podemos hacer una lista en la que alternemos distintos elementos naturales, texturas, colores, sonidos… Por ejemplo: 3 palitos, una piedra grande, algo muy suave y algo rugoso, 2 cosas verdes, un animal que haga algún sonido, una caracola, dos conchas de mar, etc. Depende del entorno natural en el que estemos, podremos buscar unos objetos u otros, pero recordad elegirlos de manera que ofrezcan diferencias sensoriales y siempre adaptados a la edad de vuestros y vuestras peques.

Recolectar flores silvestres es otra opción de juego con el que disfrutaremos y aprenderemos a partes iguales… Podemos crear un precioso ramo para adornar nuestro hogar, cosa que les encanta a los niños y las niñas, pues les hace sentirse partícipes de los espacios que habitan. O clasificar por colores y olores. Podemos hacer un cuadro para colgarlo en la pared, o secar flores y hojas y hacer un collage… ¡Con las flores las opciones son infinitas! Eso sí, aprovechemos todas las oportunidades para recordadles a nuestros niños y niñas la importancia del cuidado del medio ambiente.

 

Hacer barro con agua y tierra que cojamos del campo, mirar bichitos y texturas con una lupa, crear una obra de land art, encontrar figuras en las nubes…y todas las propuestas que se os ocurran… ¡y a disfrutar!

 

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